Por Teresa Pacheco Osa
Dos mil años de historia, un extraordinario patrimonio romano y el ambiente de las antiguas villas balnearias europeas conviven en esta ciudad del norte de Portugal con nuevas propuestas de bienestar. La gestión municipal de sus aguas, su aprovechamiento geotérmico y la apertura del complejo Aquae Salutem conforman un modelo en el que el termalismo sigue siendo parte esencial de la identidad y la vida de la ciudad.
Hay lugares donde la historia del termalismo se conserva en documentos, fotografías o referencias al pasado. En Chaves, esa historia puede contemplarse directamente. Las excavaciones de las antiguas termas romanas de Aquae Flaviae constituyen uno de los testimonios más impresionantes de una tradición que se remonta a casi dos mil años. La magnitud del conjunto arqueológico y la ejemplar recuperación realizada sorprenden al visitante y permiten comprender hasta qué punto el agua ha marcado la identidad de esta ciudad portuguesa, situada muy cerca de la frontera con Galicia.
Pero la huella termal no se limita a la época romana. El entorno del balneario conserva esa atmósfera evocadora de las grandes villas termales europeas de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus edificios, los hoteles tradicionales y las antiguas pensões recuerdan aquellos tiempos en los que las curas de aguas se prolongaban durante semanas y la estancia en un balneario formaba parte de una manera de viajar y de relacionarse.
Lejos de ser una ciudad detenida en el tiempo, Chaves mantiene una notable vitalidad. La presencia de los termalistas se percibe en sus calles, en los establecimientos hoteleros, en los restaurantes y en los comercios. Esa convivencia entre patrimonio, tradición y vida urbana es uno de los rasgos que mejor definen su personalidad como destino.

Plaza del ayuntamiento de Chaves
Aquae Flaviae, dos milenios de cultura termal
Situada en la región del Alto Tâmega, en el distrito de Vila Real, Chaves debe buena parte de su identidad a unas aguas minerales naturales de características singulares. El agua termal flaviense emerge a temperaturas de entre 73 y 76 °C, lo que la sitúa entre las más calientes de Europa. Es bicarbonatada sódica, gasocarbónica e hipermineralizada, y se utiliza tradicionalmente en tratamientos relacionados con afecciones musculoesqueléticas, respiratorias y digestivas.
Fueron los romanos quienes reconocieron el valor de estos manantiales y desarrollaron alrededor de ellos una importante actividad termal. La ciudad recibió el nombre de Aquae Flaviae, denominación que ha perdurado en la memoria colectiva y de la que procede el gentilicio de sus habitantes, los flavienses.
La recuperación de las antiguas termas romanas constituye uno de los grandes atractivos patrimoniales de Chaves. Las excavaciones permiten contemplar las estructuras de un complejo que pone de manifiesto la importancia que tuvieron los baños en la vida de la ciudad durante el Imperio Romano. Su conservación y puesta en valor ofrecen al visitante una oportunidad singular de establecer una conexión directa entre el aprovechamiento del agua en la Antigüedad y la actividad termal contemporánea.
La tradición continuó a lo largo de los siglos. En 1726, el Aquilégio Medicinal, una de las obras pioneras de la hidrología portuguesa, ya recogía referencias a las aguas calientes de Chaves. Más adelante, el desarrollo de la medicina termal consolidó su utilización terapéutica y, en 1945, el doctor Mário Gonçalves Carneiro fue nombrado primer director clínico de las Termas. Esta continuidad histórica constituye uno de los principales valores del destino donde el termalismo no es una actividad turística incorporada recientemente, sino un recurso profundamente arraigado en la memoria local.

Antiguas termas romanas
Tradición terapéutica y nuevas experiencias de bienestar
Como sucede en otros destinos termales europeos, Chaves ha tenido que responder a los cambios en las motivaciones y expectativas de sus visitantes. Junto a quienes acuden para realizar tratamientos terapéuticos, existe una demanda creciente de actividades relacionadas con el descanso, la relajación y el bienestar.
Las Termas comenzaron a incorporar esta nueva dimensión en 2004, favorecidas por los cambios en la legislación portuguesa que permitieron ampliar la utilización de las aguas minerales naturales a propuestas de bienestar sin necesidad de prescripción médica. Desde entonces, ambas modalidades han ido configurando un modelo en el que la actividad terapéutica y las nuevas opciones de ocio saludable se complementan.
El paso más significativo de esta evolución llegó en marzo de 2025 con la inauguración de Aquae Salutem, un complejo hidrotermal al aire libre integrado en las instalaciones de las Termas de Chaves. Con una inversión pública de aproximadamente 2,48 millones de euros, el proyecto ha incorporado cinco piscinas dinámicas exteriores, con temperaturas entre 30 y 36 °C, además de cascadas, sauna, baño turco, duchas sensoriales y espacios de contraste térmico. Un conjunto diseñado para disfrutarlo durante todo el año, que añade una dimensión más lúdica al aprovechamiento de unas aguas que, durante siglos, estuvieron asociadas fundamentalmente a los tratamientos de salud.
Aquae Salutem representa algo más que la ampliación de un establecimiento. Supone una apuesta por atraer nuevos públicos, diversificar la actividad y reforzar el atractivo del destino, manteniendo como elemento diferenciador su recurso termal. La respuesta del público no se ha hecho esperar. En 2025, las Termas de Chaves recibieron más de 49.000 usuarios, frente a los 13.611 del año anterior, un crecimiento del 260 % impulsado principalmente por la nueva oferta de bienestar. Una evolución que ha continuado durante 2026 y que muestra cómo la diversificación puede ampliar considerablemente la demanda sin renunciar a la actividad terapéutica tradicional.

Complejo hidrotermal Aquae Salutem
Un recurso público al servicio de la ciudad
Una de las particularidades de las Termas de Chaves es su modelo de gestión. La concesión de las aguas pertenece al Ayuntamiento y la actividad está gestionada por GEMC, una empresa municipal responsable también de otros equipamientos públicos. Esta vinculación institucional permite integrar el aprovechamiento del recurso termal en una estrategia más amplia de desarrollo local, en la que la actividad turística y económica se relaciona con los intereses de la ciudad.

La visión municipal se extiende, además, al aprovechamiento energético de las aguas. Su elevada temperatura natural permite utilizar el calor no solo en tratamientos y actividades de bienestar, sino también para climatizar edificios y producir agua caliente sanitaria. Chaves fue pionera en Portugal en la utilización de energía geotérmica mediante una red urbana de calefacción, que se inició en la década de 1980 y que ha ido evolucionando hacia una infraestructura destinada a aprovechar el calor de las aguas termales en edificios públicos y privados.
Se trata de una dimensión menos visible para el visitante, pero especialmente significativa desde el punto de vista de la sostenibilidad. El agua termal se convierte así en un recurso de aprovechamiento múltiple, capaz de contribuir a la salud, al bienestar, a la eficiencia energética y a la actividad económica. Un modelo que demuestra cómo su utilización puede trascender el ámbito del balneario y contribuir al desarrollo de la ciudad.
Las Termas y la vida urbana
Uno de los rasgos que distingue a Chaves de otros destinos termales es la integración del balneario en el propio núcleo urbano. Las Termas no constituyen un complejo aislado, sino que forman parte de una ciudad con actividad comercial, establecimientos hoteleros, restaurantes y un patrimonio que invita a prolongar la estancia.
El puente romano de Trajano sobre el río Tâmega, el castillo y su torre del homenaje, las calles del centro histórico y las propias excavaciones de Aquae Flaviae permiten recorrer distintas etapas de su historia. A ello se suma una gastronomía de fuerte identidad regional, estrechamente vinculada a los productos y tradiciones del norte de Portugal.
La dimensión termal de Chaves se extiende también más allá de sus límites municipales. Junto con la localidad gallega de Verín, forma parte de la Eurocidade Chaves-Verín, una iniciativa de cooperación transfronteriza que ha encontrado en el agua uno de sus principales elementos de identidad. Conocida como la Eurociudad del Agua, promueve la colaboración entre ambos territorios y la puesta en valor de sus recursos naturales, patrimoniales y turísticos. Entre sus propuestas destaca la Ruta Termal y del Agua, que conecta Chaves, Verín y Vidago a través de una tradición compartida y contribuye a proyectar este territorio como destino de salud y bienestar.
Esta relación entre el balneario y su entorno tiene también una dimensión económica. El crecimiento de la actividad termal coincide con una evolución favorable de los indicadores turísticos de Chaves, tanto en capacidad de alojamiento como en número de pernoctaciones. Aunque no puede atribuirse exclusivamente a las Termas el aumento de la actividad turística, su presencia constituye un elemento relevante para comprender el atractivo de la ciudad y las oportunidades que genera la integración del bienestar con otros recursos del destino.

Vista de una de las calles de Chaves
Una identidad que mira al futuro
La experiencia de Chaves ofrece una perspectiva interesante sobre la evolución del termalismo europeo. Frente a la idea de que los modelos terapéuticos tradicionales y las nuevas propuestas de bienestar representan caminos incompatibles, la ciudad portuguesa muestra cómo pueden convivir y dirigirse a públicos diferentes.
La apertura de Aquae Salutem y el crecimiento de la demanda reflejan una estrategia de diversificación que parte de un recurso propio y de una identidad construida a lo largo de los siglos. A ello se suma una gestión municipal que vincula el aprovechamiento de las aguas con el interés colectivo y una utilización geotérmica que amplía su contribución a la sostenibilidad urbana. Dos mil años después de que los romanos aprovecharan sus manantiales, Chaves continúa encontrando nuevas formas de vivir alrededor del agua. Y basta recorrer sus calles para comprobar que el termalismo sigue siendo mucho más que una actividad turística: es parte de la vida de la ciudad.



