Por redacción TribunaTermal
Muy pocos balnearios pueden ofrecer la posibilidad de disfrutar de unas termas que comenzaron a utilizarse hace casi dos mil años y que hoy forman parte del conjunto arqueológico de Mérida, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Situado a orillas del embalse del mismo nombre y a escasos veinte kilómetros de la capital extremeña, Alange reúne historia, salud y naturaleza en un destino donde el agua mineromedicinal continúa siendo la gran protagonista.

Un legado que comenzó en la antigua Roma
La historia del Balneario de Alange está íntimamente ligada a la antigua Emerita Augusta. Ya en el siglo III existía un importante establecimiento termal al que acudían quienes buscaban aliviar sus dolencias gracias a las propiedades de sus aguas. Lo excepcional de Alange es que su patrimonio no se contempla únicamente como un vestigio arqueológico: forma parte de la estancia. Las dos salas termales circulares cubiertas por cúpulas, consideradas una de las mejores muestras conservadas de la arquitectura termal romana, siguen acogiendo a quienes buscan disfrutar de las propiedades de estas aguas, igual que ocurría hace más de veinte siglos.
La huella del pasado también está presente fuera de las salas termales. Patios y jardines conservan diversos vestigios arqueológicos, entre ellos el ara votiva dedicada a la diosa Juno por Licinius Serenianus en agradecimiento por la curación de su hija Varinia Serena, uno de los grandes símbolos del balneario. Lejos de permanecer anclado en el pasado, el Balneario de Alange demuestra que la historia puede seguir viviéndose. Las galerías de duchas y las bañeras de mármol incorporadas durante el siglo XIX se integran con este extraordinario legado para ofrecer un conjunto en el que patrimonio, agua y tradición termal conviven con absoluta naturalidad.
Ara votiva en recuerdo de Varinia Serena
El agua que sigue cuidando
Las aguas mineromedicinales de Alange constituyen el corazón del establecimiento. Proceden de capas profundas del subsuelo; son aguas de baja mineralización, bicarbonatadas, sódicas, cálcicas y magnésicas, cuyas reconocidas cualidades terapéuticas se aprovechan desde siempre para prevenir y aliviar procesos reumatológicos, alteraciones del aparato locomotor y determinados trastornos del sistema nervioso, siempre bajo supervisión facultativa cuando forman parte de un tratamiento médico.
Hoy la oferta va mucho más allá de la balneoterapia tradicional. Circuitos termales, masajes y tratamientos de belleza amplían las posibilidades del establecimiento, permitiendo combinar el cuidado de la salud con el descanso, la relajación y el bienestar.
Descansar donde emergen las aguas
Alange es uno de esos destinos que invitan a quedarse. El complejo cuenta con dos hoteles: el Gran Hotel Aqualange, de cuatro estrellas, y el Hotel Varinia Serena, de tres, que permiten disfrutar del balneario con calma y prolongar la estancia tanto como apetezca. Desde cualquiera de ellos resulta fácil combinar los tratamientos termales con la tranquilidad del embalse, la gastronomía extremeña o una visita a Mérida, cuyo conjunto arqueológico se encuentra a pocos minutos.

Piscina El Manantial
Más allá del balneario
Las aguas mineromedicinales son el gran atractivo de Alange, pero la localidad ofrece motivos suficientes para enriquecer la estancia. El municipio conserva un interesante patrimonio, con la iglesia de Nuestra Señora de los Milagros y los restos del castillo medieval, desde donde se contempla una magnífica panorámica sobre el embalse y la comarca.
El embalse de Alange amplía las posibilidades de la escapada con actividades como la vela, el piragüismo o el paddle surf, además de senderos y miradores que invitan a recorrer el paisaje extremeño con calma. Es un entorno ideal para caminar, observar aves o, simplemente, detenerse a disfrutar del silencio y de la naturaleza.
A apenas veinte kilómetros se encuentra Mérida, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su extraordinario legado romano añade una dimensión cultural a la escapada y ayuda a comprender la estrecha relación que estas tierras han mantenido con el agua desde la Antigüedad.

Hall del hotel Aqualange
Una escapada para disfrutar sin prisas
Alange pertenece a esa categoría de destinos que invitan a bajar el ritmo. Aquí el bienestar surge de la combinación de aguas mineromedicinales, un patrimonio excepcional y un entorno natural donde el tiempo parece transcurrir de otra manera.
Sumergirse en unas aguas que ya disfrutaron los romanos constituye una experiencia tan singular como difícil de encontrar en otro lugar. Casi dos mil años después, las termas de Alange continúan acogiendo a quienes buscan descanso, salud y bienestar. Esa continuidad convierte al balneario en uno de los grandes referentes históricos del termalismo español y en un lugar donde el pasado no solo se conserva, sino que sigue formando parte de la experiencia.
Sabores de Extremadura
La buena mesa es también parte del viaje. El Restaurante Thermae, ubicado en el Gran Hotel Aqualange, ofrece una cocina inspirada en la tradición extremeña, elaborada con productos de proximidad y acompañada por una cuidada selección de vinos. Para quienes prefieren un ambiente más desenfadado, el complejo dispone también del Café Bar Aquae y delBar del Parque, un agradable espacio situado entre el balneario y el hotel, rodeado de jardines. En verano se ha convertido en uno de los lugares de encuentro más animados del complejo, ideal para disfrutar de un aperitivo, una comida informal o una copa al aire libre después de la jornada termal.
Más información: Balneario de Alange



